El concepto clave es la fragmentabilidad: qué tan fácilmente la IA puede extraer una parte de tu contenido.
Altamente fragmentable (a la IA le encanta):
- “¿Qué es X? X es [definición directa].”
- Listas con viñetas con ideas completas
- Tablas con encabezados claros
- Procesos numerados paso a paso
- Comparaciones explícitas: “A diferencia de X, Y ofrece…”
Baja fragmentabilidad (a la IA le cuesta):
- Párrafos narrativos largos
- Afirmaciones dependientes del contexto
- Discurso de marketing sin detalles específicos
- Información oculta en medio de los párrafos
- Lenguaje vago que requiere interpretación
La prueba de fragmentabilidad:
Extrae una oración al azar de tu contenido. ¿Tiene sentido por sí sola? ¿Sería útil en una respuesta de IA?
Si no, reescríbela para que sea independiente.
Ejemplo de transformación:
Antes: “Por eso desarrollamos nuestra solución, que ayuda a las empresas a abordar estos desafíos mediante enfoques innovadores que han demostrado ser efectivos.”
Después: “Nuestra plataforma reduce el tiempo de incorporación de clientes en un 50% mediante plantillas de flujo de trabajo automatizado y procesos de configuración guiados.”